No me van quedando
epifanías.
Me faltan mas pedales.
Pasaron mis mañanas durmiendo
y las tardes a medias,
pasó el verano,
pasó el rato en que acaricio a la choco,
sobre todo pasó lo oficial,
esta especie de subrealidad necesaria
con la que un hombre
se resigna a pelear que quiere
a una mujer,
obviando la maraña de palabras
y por ende de sentimientos
que pudieron retornarla.
Es la máscara,
no soy yo, mas me confundo.
Pasó la música,
los cortometrajes
los supuestos,
las nueces ,
los resfríos
y casi toda la biblioteca cuevana.
Pasas tu,
saludas,
/belleza
sino te llamaras como te llamas/
y no ha pasado nada.
Mediocre, torpe,
pánfilo en secreto
pero
no ha pasado nada.
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