"Sé que sentir es lo que cuenta/ que es lo único que cuenta/ que cuenta más/ que los millones de años luz que nos preceden/ y sin duda nos sucederán./ Sin embargo/ es un alivio pensar/ que más temprano que tarde/ dará lo mismo haber sido/ Jesús, Bill Gates o un tarro de Nescafé./
lunes, 30 de agosto de 2010
"y ya no te confundo conmigo
y ya no me confundo contigo
y ya no nos confundo a los dos" ( Bertoni )
Desechado,
sé de mi
por las miradas
ajenas.
Hoy
cuando creí
había dejado el corazón
en el escritorio
del computador,
te veo
enfilada,
y sé que no es
cierto.
Me va a mil,
me descuido la aorta.
Sé que te olvido
tanto que
nada,
que desgarra
más
el hecho de no poder
hablarnos
con la sonrisa en las manos
como solíamos soñar,
que el derecho de
tu sonrisa
se la lleve otras manos.
Sé
que no sé lo que soy
ni nunca he sabido
del todo,
pero esa duda
era tibia contigo.
Sé
que no gasto en definirme
pero juntos
tenía marcos indefinidos.
Sé
que me cuidé.
E hirío tanto la presunción
de responsabilidad
que
la defensa
pruebas desistió de presentar.
No sé que haces
para matar el tiempo de Concepción.
Sé
si
que el espacio cala
y rebusco la historia excluida
de mi casi poesía,
y cada paso
en diminuto
que hagas
o haga
o diga
o escriba,
debo saberlo.
Y estoy, desechado y culpado,
bellamente solo,
asfixiando la memoria
de tanto cariño,
queriendo verte jugar volley,
implosionarme en tus braquets,
detestar con tranquilidad tu ausencia,
perder todos los días tu sombra,
pensando en que
basurero estará mi último regalo,
viendo faros de luz chica,
recordandote
sin buscarte
sin
reclamarte.
Cobarde de no pelearte
pero decidido a no ser
la llamada
de las ocho de la tarde,
mientras comes con
el mar y las fiestas,
con tu tierra, tu sangre.
Sé que
la confusión,
es mi carga,
sin juez,
sin notificar a la otra parte.
domingo, 29 de agosto de 2010
el ciego
en su negro
un blanco
que le comía los bordes.
Indeteniblemente
como
el agua
que absorve la serviilleta.
Ideteniblemente
como el rídiculo
amor
que sorprende
a los microscopios,
macroscopios
y fotógrafos.
Indetenible como el dolor
que provoca
la obligatoriedad
de tu boca.
Aunque de herido
reduzca
tu besos a un semestre,
aunque perdido
busque
tu olor todo septiembre.
Olvidaré
terriblemente,
los significados
bellos y sacros
de tu pelo de lluvia
y tus braquets
de color.
Olvidaré,
hasta que, ciego,
vea
en mis bordes
blanqueados,
otra piel.
La belleza del después.
Lo que mas me asusta
de la voluntad,
lo que mas aterra y hace taparme el pecho,
lo que mas acojona
de las decisiones
es que sean verdaderas de verdad,
y en el peor caso,
que se hagan realidad.
De la rehabilitación queda el recuerdo
de algún acontecimiento que aún no llega.
La vuelta de la esquina queda
en la proxima cuadra,
y yo no tengo la calma
ni el tiempo para soportarme,
enterneciendo a los amigos,
fingiendo la sonrisa
pagando la mesa,
poniendo lo que falta de la cancha.
Y un plato de comida
me lastima
para hacer un contrato de oficina,
pasarlo por el registro
y dar por acabado mis movimientos volitivos.
No tan fácil, no tan sencillo.
Aunque nada de lo instántaneo sea lo mismo
y de paso con ello toda mi forma de desencarar y vivir la vida,
aunque yo a fuerza de doler haya cambiado,
el paso de una inevitable solución
no es razón
ni consecuencia
ni antecedente
ni pensamiento o proyección
de que vaya a aceptar algo bajo circunstancia
algo bajo manera.
Entonces uno se queda
pasmado
entre la risa
los amigos, las adicciones,
el articulo que hay que leerse,
y aún mas importante
en no volver
ni tocar
el pasado.