Veía
el ciego
en su negro
un blanco
que le comía los bordes.
Indeteniblemente
como
el agua
que absorve la serviilleta.
Ideteniblemente
como el rídiculo
amor
que sorprende
a los microscopios,
macroscopios
y fotógrafos.
Indetenible como el dolor
que provoca
la obligatoriedad
de tu boca.
Aunque de herido
reduzca
tu besos a un semestre,
aunque perdido
busque
tu olor todo septiembre.
Olvidaré
terriblemente,
los significados
bellos y sacros
de tu pelo de lluvia
y tus braquets
de color.
Olvidaré,
hasta que, ciego,
vea
en mis bordes
blanqueados,
otra piel.
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