domingo, 29 de agosto de 2010

La belleza del después.

Lo que mas me asusta
de la voluntad,
lo que mas aterra y hace taparme el pecho,
lo que mas acojona
de las decisiones
es que sean verdaderas de verdad,
y en el peor caso,
que se hagan realidad.


De la rehabilitación queda el recuerdo
de algún acontecimiento que aún no llega.
La vuelta de la esquina queda
en la proxima cuadra,
y yo no tengo la calma
ni el tiempo para soportarme,
enterneciendo a los amigos,
fingiendo la sonrisa
pagando la mesa,
poniendo lo que falta de la cancha.
Y un plato de comida
me lastima
para hacer un contrato de oficina,
pasarlo por el registro
y dar por acabado mis movimientos volitivos.
No tan fácil, no tan sencillo.
Aunque nada de lo instántaneo sea lo mismo
y de paso con ello toda mi forma de desencarar y vivir la vida,
aunque yo a fuerza de doler haya cambiado,
el paso de una inevitable solución
no es razón
ni consecuencia
ni antecedente
ni pensamiento o proyección
de que vaya a aceptar algo bajo circunstancia
algo bajo manera.

Entonces uno se queda
pasmado
entre la risa
los amigos, las adicciones,
el articulo que hay que leerse,
y aún mas importante
en no volver
ni tocar
el pasado.

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