se fue a vivir a un departamento.
Allí,
en el decimo octavo piso
no aceptan perros
ni crecen las araucarias.
Talan los árboles secos,
lo atraviesa una estación de Metro,
cuatro años
y muchas palabras diariamente
lo van a visitar.
Y al corazón, que entra exasperado a la portería
gritando ¡VA A SER COMPLICADO Y NO ME IMPORTA!
el portero no lo ha dejado entrar.
-El edificio tiene solo diecisiete pisos, que está hablando iñor.-
Lo que pudimos ser
se mudó.
No sabemos si dobló a la derecha
cuando la bici seguía en línea recta
o si definitivamente se suicidó
y se tiró a las garras neumáticas de un Sedan.
/El problema fue que es muy sensible de acelerador/
No hay comentarios:
Publicar un comentario