Me costaría no pensar
que no disfruto del flagelo personal.
La garganta
con todas sus excusas
no permite que vomite
algún dolor nocturno.
Con lo helado
que se vuelve Concepción
no se si me quedaré
congelado
con este botox de sonrisas
mayoritariamente obesas,
de maniquí
o con
la laguna espesa de lágrimas
atomos de mi emoción.
El que no tenga
un remedio,
el que inocule otros ojos
otra boca, otras manos, otro mundo distinto
paralelo, imposible
no es medida
sino para vivir de una fotografía,
de un determinado perfume
o de un no existes,
no existes
existirás.
¿Existirás?
No hay comentarios:
Publicar un comentario