No han sido cuatro meses.
Se me mueren los relojes.
Hay años de por medio,
tomas, entrevistas de trabajo,
Lluvia corrida,
butacas tibias,
restaurantes,
hechos de amor y fuego,
ha habido tu cuerpo de calendario,
tu vientre de habitación
mis manos con anillo
otros tiempos sin el,
construcciones,
chocolates y mensajitos de papel,
arena en los pies,
campañas de sol,
sesenta y tres intentos raquiticos de poemas,
tu accesorios y decenas de tiendas vitrineadas
pero
bastan dos días en que no te veo
y pareciere que te he echado tanto de menos
que la comida no tiene el mismo sabor,
que la vida no tiene
el mismo sabor
que la primavera y Concepción en general
necesitan de tu color de tu olor
y de todas aquellas tonteras tiernas tuyas
que he estado paseando en mi cabeza esta tarde
mientras me paseo
y me rio bajito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario