Los días
en que al azucarero
le queda un raspado.
El sol
se rehusa a despertar
del sopor
y de paso con el también yo.
Días que duran días.
Como si pasasen días. Como si paseasen
Juro que no. Nunca nada es suficiente.
Nunca nada es demasiado.
No obstante no estar ni ahi
ni allá, ni voy, ni quiero ni llego,
ni en ti
la ciclovía de la soledad
despeja nubes,
aporta un grano de azúcar.
Aporta un me trasciendo
por que no importo
tanto como hace
dos minutos
o tres horas. Da lo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario