Es
una necesidad,
subirme
en el bus,
sentarme
en el asiento
que da a la puerta.
A la ventana.
Regalarle la
cabeza a la vibración
del vidrio,
donársela por un rato
y empiezo
a pensar en escribirte
y en que escribirte
y en hacerte escritura
no se si literatura
pero hacer algo contigo
mientras
mis neuronas tiritan
con el vidrio
y el olvido.
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