" En comala comprendí que al sitio donde fuiste feliz,
no debieras tratar de volver "
Mios los carácteres,
ya míos,
se que llenarlos haría que se queden en blanco.
Me escapo
es cierto,
de la plenitud, del hábito de morir por ti,
huyo
lo mas pronto posible
de mis imagenes,
de las sombras
de las bancas de la U,
de Cochrane,
de todo lo que me pueda encontrar.
Hablar.
¡Lo peor del desamor es hablar!
Tratar
de hacer el desajuste
al equilibrio de
circunstancias
étereas
que motivaron
la causa.
Pero el desenamorado,
el que siente los
distantes muros del mundo
aplacados y tiernos
no soy yo.
Yo
en blanco
escapado en linea recta
desesperado en la tranquilidad
de haber jurado por
mamá
que no fuí yo,
padecido de resignación,
no quiero
nunca más un té,
no quiero mas
un tomate,
la pañoleta
que compré
para esperarte,
ni
deshidratar las pupilas.
Pero la belleza es sin voluntad,
la
pasión es sin
condicionales
y se que te querré
hasta el final.
Sin sombras,
sin pared,
sin fotografías,
sin identidad,
sin registros
sin publicidad,
sin nombres
sin posibilidad.
Hasta que de la pena
nazca
un sitio no pasado
que
me crea
y me pueda
crear.
Lo malo de
ganarte
siempre fue
que
siempre
ibas
a ganar.
Secuestrado por la indecisión
la memoria ahora cooperadora
y
el insomnio
la facultad
es solo el refugio
en contra
de la libertad.
Y yo
el oficinista que sigue con su vida
-con sabor a ceniza y mango con leche-
"como
todas
las cosas
que no tienen sentido."
"Sé que sentir es lo que cuenta/ que es lo único que cuenta/ que cuenta más/ que los millones de años luz que nos preceden/ y sin duda nos sucederán./ Sin embargo/ es un alivio pensar/ que más temprano que tarde/ dará lo mismo haber sido/ Jesús, Bill Gates o un tarro de Nescafé./
lunes, 13 de septiembre de 2010
Como todas las cosas.
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