El amor escondido
entre la ropa
muerto de frío
llorando
sobre todo
gritando
risas
y azules.
Oxidado
desde vacaciones
de invierno,
pasado a desilusiones.
Pero yo,
pero yo camino contento.
Es como si
la trampa
sagrada
de los shamanes
no pudiera
aplicarse
a nadie mejor
que a mi.
Mientras
no salga de la ropa
y haga un genocidio de palomas,
la tibia
cara de pendejo
que me mira
en el espejo
será la permanente
cara
del desamor
y las des.pertenencias.
Pero hoy.
Hoy solo quería
decir
cuanto te he echado de menos.
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