La cama
ahora sucia
se pasea la ciudad,
esperando
una pieza que
llenar.
La cama no me dice
cuantos
recuerdos me quitó,
y del camión
del Fletes
me grita
fuiste tu el que se bajó.
De los retazos
de blancura
que encuentran los ojos
brillosos como en abril,
releo los abrazos,
las conversaciones,
la saliva
y las caricias
que el colchón registró.
Lo que quiero
es lo que no puedo
y la cama
me hace la cama
haciendome recordar
que otros besos
son mañana
y yo estoy hediondo de ayer.
Te miro
de poleron rojo
y no se cuanto
te quiero
ni cuanto te olvido
ni cuanto
me quieres
ni cuanto me olvidas,
entonces le pregunto
a la cama
que nos vió bostezar
celebrar
con sueño
alguna nota
y uno que otro
día especial,
pero la cama
no
ha
querido
contestar.
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