viernes, 17 de septiembre de 2010

Cuantas
palabras valen
un olvido.

Soñé
contigo
creo
toda la noche.
De pronto soy yo
el que deja la melancolía
de introducción a la materia.

Despertar
con el olor a ceniza
de tu cara
de tu cuello
en la boca,
seco y enfermo.

Me levanto rápido
para
quitarme el dolor
del sabor
y cuanta idea que se arrastra
en la cabeza.

El sabor
de los obligados escombros
persiste
aumentado
por el olor
de las olas y el tiempo
y no sé en que parte
del mar
me tiraron la brújula.


Tantos errores
y yo un vaso medio lleno.
Tantos momentos
y ninguno en su puesto.

Saldré a recorrerte
entre
los puertos,
entre los bomberos
y los muertos.

No te encontraré
ni aunque te encuentre.

Por que quererte
es heridamente mi causa
y no te leiste bien la materia,
Por que penarme
no traerá tu sonrisa,
Por que olvidarte
es demasiado simple
como el amor
mismo es
y por que soy yo
el que lo hizo dificil.

¡Tantas palabras
y no decir nada!

No soporto el excesivo tiempo
que no has escuchado
mi te quiero
y se que lo soportaré
lo que resta
tu ausencia.

Cuantos
actos poéticos
resumen la historia que no fué
ahora sino en mi,
cuantos departamentos
se animan
a contar una verdad.


Lo bueno
es no abrigarse
y matarse de frío
al saber
que me tomé el Jarabe
y te enojaste igual,
al saber
que hoy no va a llover
que sale el sol
que siempre tanto te gustó,
que no vas a volver.
Que es necesario
irme de ti
para tratar
de engordar
y hacer las cosas bien.

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