Estudio
y se me
viene a la cabeza
momentos
de invierno
contigo
tan no fríos,
tan no perdidos.
Hoy
recordé ayer
que es lo que eres ahora,
cuando me reía
y me tentaba de risa
con tu caña
y el vómito en el
tarro de jugo
- que nunca aprendí a llenar bien-,
tu diciendo perdón, amor,
y durmiéndote del
dolor de cabeza,
dejándome despierto
y sin un calcetín.
¿Como desprenderme
de tanta belleza fundamental,
de tantos pequeños
milagros?
El tiempo,
la panacea
del amor.
Pero por ahora
sigue sin
entrar en las venas
ni deja
de doler un calcetín.
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