sábado, 25 de diciembre de 2010

Tengo
este miedo terrible
de que por la mañana
me pienses un poco menos.
O la idea
estúpida
de que
si mato
a una polilla
lo llegarás a saber.

No estás aquí.
Con tu voz y ternura.
No estás aquí.

Podría memorizar
todas las cosas que me dices,
podría sentarme a escuchar tus mundos
toda la historia universal.

No estás aquí.

Mejor no escribirte.
Mejor no desconcentrarte.
Mejor no llamar.

dos horas o dos días NO SE

¿Dónde estás?

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