y el tipo del puesto de frutas de la
esquina de Ohiggins con Lincoyan,
y el perro blanco
que tanto adoraste de Brasil,
y los semáforos
y las niñas que te miran con devoción
cuando las saludas
y mi celular
y la vida que sales a buscar
y mis ojos
me preguntan
que fué de ti ayer.
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