Lo cotidiano de tus gestos
no lo especial
no lo excepcional
ni lo anormal de mi tiempo.
Es la constancia de que mi respiración
es tu sombra.
Es todos los paraderos
y todas las calles a las diez de la noche.
Es tus días
y tus mas grandes carencias personales.
La costumbre de habitar
tu cama mientras duermes
insomne hasta que
no te de los besos
que no te dí mañana.
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