miércoles, 10 de noviembre de 2010

De ese
fetiche por ti
y las bancas,
del
abrazo
comunitario que siempre das,
De los pasos de cebra,
de la micro
como paseo espiritual,
Desde que me bajo
antes
por no tener idea
donde queda el Anfiteatro,
de perderme
y querer perderme,
de entrar a un pasaje
por entrar,
de dejar cagarse de frío
pero estar,
de dejarme desarmar
no por Aznar
SINO POR TI,
y ser vulnerable como hace
ya tiempo,
de ser cada día menos de mí,
de escuchar una canción
viendo los árboles
meceserse
preguntándome
que me aconsejarían
para no dejarte escapar,
de tener gamba diez
y nada mas para pagar,
Desde el Bio bio
hasta acá,
de caminar y querer
que estuvieras cerca
para que ilumines
la primavera,
de que me digas
si te diría te tendría que matar,
de mancharte con algodón
de azucar,
de pasearme y encontrarte por ahi,
desde el anti miedo de sufrir
hasta
lo que sea que tu quieras,
hasta hacerme cranear
cuanto costará atrapar una luciernaga.
Para ti.
Hasta mi casa y menos congelado
hasta el implacable
efecto de la belleza de respirar
yo fuí y sería
tranquilo.
Tan tranquilo, tan.

Tanta tranqulidad
ha sido
la que sin querernos
me das.


Cada cual con sus polillas.
Cada cual.

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