En
este concierto
de nervios y comentarios impersonales,
no
encuentro el remedio
que cure de dudas
cuando
no existe nada
más personal,
nada más
sentimiento.
Y la banca se convierte
en una batalla
de una chinita por
comerse una flor que
no existe
y una calma que
a pesar de exámenes
se resiste.
No sé que quiero
decir
ni como quiero
decirlo.
Pero te quiero.
¿Podrías brillar
un poco menos?
El caso es que
sonríes
y es el primer día
de mi vida.
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