martes, 9 de noviembre de 2010

En
este concierto
de nervios y comentarios impersonales,
no
encuentro el remedio
que cure de dudas
cuando
no existe nada
más personal,
nada más
sentimiento.

Y la banca se convierte
en una batalla
de una chinita por
comerse una flor que
no existe
y una calma que
a pesar de exámenes
se resiste.

No sé que quiero
decir
ni como quiero
decirlo.
Pero te quiero.


¿Podrías brillar
un poco menos?
El caso es que
sonríes
y es el primer día
de mi vida.

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